CONSTRUCCIÓN DE UNOS BINOCULARES GIGANTES
Por: Juan Antonio Jiménez Salas y Alfonso Valenzuela Navarrete
Desde estas páginas venimos desarrollando una línea de creación con
pocos medios. La mayoría de los
aficionados, somos conscientes de la gran barrera económica que se levanta
delante de nosotros a la hora de conseguir instrumental astronómico con una mínima
relación precio-calidad. En concreto, la adquisición de unos binoculares de
gran diámetro (150-200 mm) puede resultar más difícil que el descubrimiento
de un cometa.
Como muchos de vosotros sabréis, el 11 de junio del pasado año, comenzó
la carrera para el descubrimiento de algún cometa por astrónomos con equipo de
aficionado, ya sea visual, fotográfica o electrónicamente. La recompensa
asciende a tres millones de pesetas y está supervisado por la oficina de
telegramas de la U.A.I. y el observatorio astrofísico Smithsoniano.
La
idea de construir unos binoculares gigantes ya le teníamos de años atrás y
fue a raíz de esta comunicación cuando comenzamos a indagar los precios del
mercado. Sin lugar a dudas éstos nos reafirmaron en la consecución de este
proyecto.
En primer lugar pensamos en tallar la óptica, tarea que veníamos
realizando tiempo atrás con la construcción de varios telescopios de 150 a 200
mm con bastante éxito. El problema era el hecho de tener que hilar muy fino a
la hora de conseguir una distancia focal muy parecida en ambos espejos
primarios, con un error no mayor de 2 ò 3 mm. Recurrimos a los servicios de
nuestro amigo José Costas Gual. Le comentamos el proyecto y se comprometió a
tallar dos espejos de 155mm F/5, tarea que al final acabó con un error de solo
un milímetro en la distancia focal. No sabemos como lo consiguió, pero el
resultado fue fabuloso. Nos comentó que la empresa en que nos metíamos era
ardua y difícil y que él mismo no estaba seguro del resultado a obtener, animándonos
por otro lado a su puesta en marcha.
En
cuanto a la construcción mecánica, tres eran los problemas de más difícil
solución:
1.-
De una parte la colimación de los dos tubos ópticos para poder ver el mismo
campo por ambos oculares y que los objetos a observar se situaran en la misma
porción del campo, ya que con esto conseguiríamos la flexibilidad suficiente a
la hora de solapar las dos imágenes que provienen de cada tubo óptico.
2.-
En segundo lugar la libertad de movimientos en las tres superficies ópticas de
cada tubo a fin de conseguir el correcto alineamiento de las mismas y el
perfecto solapado de las dos imágenes.
3.-
Por último para el ajuste de la distancia interpupilar (separación de los ojos
del observador) tendremos que hacer
que uno de los tubos ópticos gire sobre su eje.
MONTAJE ÓPTICO:
Partimos de dos tubos de PVC que albergan los dos primarios de 155mm,
aunque pueden ser reemplazados por tubos de cartón de encofrar (Encotubo o
sonotubo). Cada tubo contiene un espejo primario, un secundario y un terciario.
El cálculo para la colocación y diámetro del secundario vendrá definido por
la distancia mínima a la que debemos situarnos del tubo óptico, para no tapar
con la cabeza el campo del telescopio. En función de esa distancia pondremos el
diámetro del secundario. El diámetro del terciario y su colocación no
revierte tanta dificulcultad excepto que debe poder ajustarse su posición con
tres mandos para poder solapar las imágenes (ver figura adjunta). En nuestro
montaje hemos utilizado un codo de PVC de 87º y 50mm de diámetro de los
empleados en fontanería para poder alojarle otro de 40mm dentro y sobre este
los oculares (de la misma distancia focal). Haciendo un corte en el codo a 45º
respecto a su eje pegamos un trozo de tubo de 40mm alojando en su interior un
pequeño barrilete sobre el que pegamos con silicona un pequeño espejo
terciario (no utilizar nunca para esta tarea pegamentos rígidos que podrían
deformar la superficie del espejo). Los espejos secundario y terciario, se
cortaron de un espejo sacado de una fotocopiadora desguazada. Una vez analizados
en el interferómetro, vimos que su calidad y planicidad eran aceptables y
procedimos a su montaje.
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MONTAJE MECÁNICO:
El soporte de ambos tubos, está constituído por un cajón que los
arropa. Uno de los tubos se puede regular en su asiento mediante tres tornillos
al igual que lo hacen las abrazaderas de un buscador cualquiera, al objeto de
que queden perfectamente paralelos los ejes ópticos de ambos tubos. El otro
puede girar sobre su eje para poder ajustar la distancia interpupilar. Esto se
consigue insertando dentro del agujero de agarre del tubo, tanto en la parte
superior como en la inferior, un manguito del mismo diámetro del tubo(accesorio
para empalmar tubos de PVC). Se corta por la mitad, y se coloca cada una en la
parte superior e inferior a modo de cojinetes sobre los que puede girar
el tubo. Sería preferible tornearlos para que el giro del tubo tenga la
precisión suficiente.
De todas maneras, una vez colimados y ajustados ambos tubos, si giramos un de ellos para ajustar la distancia interpupilar de un nuevo observados, las dos imágenes dejan de solaparse. Con un ligero retoque a los tres tornillos del barrilete de uno de los espejos terciarios, se consigue superponer las dos imágenes con gran facilidad. Este era sin duda el principal problema del binocular, que hemos solucionado con eficacia y sencillez. Si cambiamos los oculares con el objeto de obtener mayor aumento, se desdoblan también las imágenes. Un nuevo y ligerísimo retoque a los tornillos del terciario hace coincidir ambas imágenes de nuevo.
Finalmente la montura elegida fue de tipo Dobson, ideal para este tipo de
observaciones, tanto por su facilidad de movimiento como por la posición que
ocupa el observador, teniendo en cuenta lo peculiar de este montaje. La altura
del cajón soporte se exageró un poco para que el observador pudiese permanecer
cómodamente sentado.
El resultado de las pruebas realizadas con este binocular es mas que
satisfactorio, pudiendo comprobar la sensación que produce el hecho de mirar
con ambos ojos el cielo profundo, sensación que se parece a la estereoscopia
aunque sepamos que no es tal.
Para
la observación de planetas, ya sabemos que una relación focal de cinco no es
la más adecuada. Recomendamos a aquellos que se animen a la construcción con
el deseo de la exploración planetaria, que usen focales más largas aunque el
tamaño del instrumento lo hará mucho más engorroso.
Un
paseo por la vía láctea con este diámetro de objetivos, es una experiencia
inolvidable. Desde aquí animamos a todos los aficionados con inquietudes a la
construcción de instrumentos de este tipo.