COLIMADOR PARA REFLECTORES
Hace
unos años adquirí un espejo para construir un reflector Newton de 200mm de diámetro
F4. Me pareció una buena idea dada la pequeña distancia focal del espejo, ya
que hacía la construcción robusta y compacta, dándole al telescopio una vez
instalado en su montura (una ecuatorial alemana también de construcción
casera) una estabilidad extraordinaria. Por supuesto imaginé que esta focal no
sería ideal para la observación planetaria, pero en fin, algo se vería (pensé
en aquel momento).
Antes del montaje procedí a una inspección del espejo primario en el
aparato de Foucault y a un análisis del secundario en el interferómetro,
obteniendo unos resultados muy halagüeños. Una vez montado, recibió su
primera luz tratando de ver los anillos de Saturno. ¡Qué decepción! No solo
no se veía la división de Cassini, sino que recordaba la primera imagen que
observó Galileo por su rudimentario telescopio. En verdad parecía “un
planeta con orejas”. De Júpiter mejor no hablar. Las estrellas, un borrón
con una coma tremenda etc.
Si no era una cuestión de calidad de los espejos, debía ser cosa del montaje claro está. Siempre había colimado hasta ese momento los telescopios “a ojo” y todo había ido bien. ¿Qué pasaba ahora? Pues sencillamente que para focales tan cortas hay que hilar muy fino y el ojo no es suficiente. Me puse manos a la obra y diseñé un colimador de gran sencillez pero de resultado asombroso.
|
|
|
|
Describiré
a continuación el artefacto en cuestión para que podáis construirlo y
utilizarlo en todo tipo de reflectores. La idea consiste en lanzar tres rayos de
luz formando un triángulo equilátero en cuyo baricentro se encuentra nuestro
ojo. Los rayos pasan a través de un trozo de plástico transparente que tiene
dibujado en el centro un punto con un rotulador indeleble o un pequeño agujero
(2 o 3 mm). Una vez reflejados en el espejo secundario, viajan hacia el
primario, regresan por el mismo camino y penetran por el plástico transparente
inicial incidiendo al final de su camino en el ojo del observador. Si ambos
espejos están perfectamente alineados, el triángulo de luces se verá centrado
con el puntito o agujero del plástico y si no, pues ya os lo imagináis, a
darle a los tornillos del primario hasta que se consiga. Realmente bastan
unos segundos para lograr un colimado perfecto.
El tubo del colimador puede ser un trozo de cañería de pvc o cualquier
otro material que entre lo suficientemente ajustado en el portaocular como para
que no tenga holguras que harían inútil una operación de este calibre. Su
longitud (no es crítica en absoluto) es de 5 cm. Dispondremos de un trozo de
placa de circuito impreso que cortaremos de forma circular para que ajuste en el
interior del tubo y quede pegada a uno de sus extremos. En el centro de esta
placa perforamos un agujero de no más de 2 mm de diámetro. Dibujamos con un
rotulador de tinta grasa el circuito de la figura 1 y procedemos al revelado con
ácido clorhídrico (vale salfumán del usado en la limpieza) y agua oxigenada
(la misma que usamos para las heridas). Una vez revelada y limpia con algún
disolvente, procedemos a soldar sobre la placa tres diodos led del color que más
nos guste, cuidando que queden bien centrados formando un triángulo equilátero
en cuyo centro se encuentre el agujero central. Para los no expertos en electrónica,
se puede sustituir la placa de C.I. por una de plástico rígido a la que
pegaremos con cianaclilato unos trocitos de chapa metálica imitando el dibujo
de la figura 1. Conectamos unos cables flexibles a los puntos + y – de la
placa según se ve en la figura 1 . En serie con uno de los cables se conecta
una resistencia de 100 Ohmios 1/2w. Probaremos ahora a conectarlos a la pila de
4.5 voltios. Si todo ha ido bien se deben encender los tres leds (si los ponemos
al revés no ocurre nada, solo que no se iluminan). Pegamos ahora la placa, con
los leds hacia adentro, a un extremo del tubo.
En el otro extremo del tubo y en su parte interior pegamos un trozo de plástico
transparente algo rígido que según se ve en la figura 2, tiene un agujero en
el centro de 2mm. Ya tenemos terminado el colimador. (fig. 2 )
Si encendemos los pilotos led (fig.
3) y miramos por detrás de la placa que los alberga poniendo el ojo en el
agujero central (fig. 4), no los vemos, pero si la luz sale a través del tubo
por el plástico del otro lado y se refleja en un espejo, este reflejo volverá
hasta nuestro ojo por el agujero central de la placa trasera. Espero que con
estas explicaciones entendáis el funcionamiento del colimador y comprendáis en
primer lugar su tremenda utilidad y en segundo lugar su sencillez y economía
(que no es poco teniendo en cuenta lo caros que son normalmente los que existen
en el comercio).
Cuando ponemos el tubo en el portaocular con la placa transparente hacia
adentro y la placa de C.I. hacia fuera y lo conectamos a la pila (4.5V), no es
necesario que nos explique nadie cómo funciona ni para qué sirve; es
tremendamente intuitivo.
El agujero central de la placa de circuito impreso de la parte trasera
del colimador, nos sirve además para centrar la posición del espejo secundario
de manera que cubra todo el primario.

Ni
que decir tiene que mi reflector quedó de maravilla después del centrado con
este aparato y dio y sigue dando unas imágenes fabulosas a pesar de su corta
relación focal. Pero no penséis que solo es útil para un f4, cualquier
telescopio reflector aunque sea de relación más larga, mejora mucho al centrar
los espejos con el colimador ya que el ajuste a ojo, tiene ciertos defectos de
perspectiva que solo se pueden evitar con aparatos colimadores.
Un saludo y espero que os sea útil este aparato en vuestras
construcciones y ajustes. Ah, si tenéis algún problema en su construcción me
tenéis a vuestra disposición para tratar de solucionarlo.
Juan Antonio Jiménez Salas y
Alfonso Valenzuela Navarrete
(Asociación Astronómica QUARKS de Úbeda)